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Payaso Ocellaris

Payasitos Ocelaris

Nombre científico: Amphiprion ocellaris
Nombre comercial: Pez payaso
Familia: Pomacentridae

Subfamilia: Amphiprioninae

Orden: Perciformes

Suborden: Labroidei

Clase: Actinopterygii

 

 Descripción y curiosidades de la especie: El A. Ocellaris es un pez que se caracteriza por su color naranja, rojo o rosa pálido y sus barras blancas contorneadas por una línea negra que adornan su cuerpo, aunque pueden ser negros con las bandas blancas. También se caracteriza por su extrovertida y desinhibida personalidad, y su simpática apariencia, que extrañamente nos recuerda un caramelo.
Aunque es algo parecido al A. Percula, su color y su físico son ligeramente diferentes.
A simple vista es difícil diferenciarlos. Los A. Ocellaris tienen 11 (a veces 10)  espinas dorsales (número de espinas que posee la aleta dorsal unidas por su membrana), mientras que el A. Percula tiene 10 (a veces 9). Es difícil contar una por una las espinas dorsales, pero afortunadamente existe un método más fácil para diferenciarlos. Las líneas negras que contornean las barras blancas de los A. Ocellaris son más delgadas que las de los A. Percula.

Estos peces tienen una curiosa relación simbionte con las anémonas, y en la naturaleza solamente se encuentran hospedados en ellas. Los A. Ocellaris se han adaptado maravillosamente para protegerse de los tentáculos urticantes de las anémonas. Segregan una mucosidad por su piel que los “esconde” y la anémona es incapaz de notar su presencia. Mutuamente se protegen de los depredadores, y el pez incluso le proporciona alimento y limpieza a la anémona. Los A. Ocellaris reproducidos en cautiverio siempre van a ser más resistentes y adaptables a la vida en el acuario que los capturados en la naturaleza.

Son peces muy apegados a su territorio, lo que quiere decir que muy raras veces se alejan del sitio que hayan elegido. Este sitio generalmente es su anémona. Si no disponen de una anémona en el acuario, escogerán algún otro coral que les guste e incluso pueden iniciar una “relación simbionte” con una bomba u otro objeto que sea de su agrado. A pesar de que en la naturaleza siempre viven en una anémona, en cautiverio no les son en absoluto necesarias para vivir o estar contentos y a gusto. Pueden vivir perfectamente sin ellas. Las anémonas son muy difíciles de mantener en cautiverio, son muy demandantes, requieren iluminación intensa y alimentación específica. Si no podemos darle lo que requiere para sobrevivir, crecer y prosperar, es un hecho que acabará muriéndose.

20 galones (75 litros) es el tamaño mínimo recomendable del tanque en el que podemos mantener a los A. Ocellaris.

Distribución y habita: Se distribuye naturalmente por todo el oceano Indo Pacífico en zomnas bajas de arrecife de coral y lagunas marinas protegidas por arrecifes de coral, hasta una profundidad de 15 metros. Más concretamente, se encuentra principalmente en, o cerca, de las anémonas, como parte de una relación simbiótica. Suelen habitar en grietas de los arrecifes de sustrato rocoso o calizo. Comensal de anémonas. Se alimenta de plantas (34%), invertebrados bentónicos (44%), y zooplancton Se suele encontrar con anémonas, en asociación de mutualismo, se asocia principalmente a las anémonas Heteractis magnifica, Stichodactyla gigantea y Stichodactyla mertensii.

Su distribución comprende los mares de Asia y Australia, en el Indo-Pacífico occidental, al éste del océano Índico, como islas de Andaman y Nicobar, Tailandia, Malasia, y del noroeste de Australia al sudeste asiático, Singapur, Indonesia y las Filipinas; limitando su rango al norte a Taiwán y las islas Ryukyu. 

Fisicoquimica del agua, ph y temperatura: 

Salinidad: 1023 a 1025 ppm
Temperatura: 23 a 26º C
Calcio: 400 a 450 ppm
Alcalinidad: 8 a 12 dKH
Magnesio: 1200 a 1350 ppm
Estroncio: 8 a 10
PH: 8.10 a 8.40

 Alimentación: Estos peces son muy tragones por naturaleza, y en nuestros acuarios comerán prácticamente todo lo que les ofrezcamos. Son omnívoros e incluso pueden comer alimentos elaborados con algas o subproductos cárnicos. Debe dárseles una alimentación lo más variada posible, y la base de ella sería un alimento comercial para peces bien balanceado, con todas las vitaminas y minerales que ellos necesitan. También podemos darles de comer mysis, krill, papillas caseras o comerciales, trocitos de calamar, pescado o camarón, artemias enriquecidas, etc.

Reproducción y comportamiento: Es un pez pacífico que se lleva bien con los demás peces, chicos o grandes, siempre y cuando no sean de su misma especie. Poner dos Ocellaris adultos en un tanque pequeño es como poner en un costal a un perro y un gato. Pelearán incansablemente, casi siempre con resultados trágicos para uno de los dos.

Todos los A. Ocellaris son hermafroditas protándricos. Esto quiere decir que nacen siendo machos y poseen el potencial de transformarse en hembras. Se dice potencial por que únicamente el más fuerte y dominante del grupo se transformará en hembra. Si ella muere, el macho más dominante del grupo se transformará en hembra para ocupar su lugar, y uno de los machos no reproductores, el siguiente en la jerarquía, se convertirá en el nuevo macho reproductor. Esta transformación es irreversible, por eso jamás se deben comprar dos A. Ocellaris grandes si se desea que formen una pareja, pues seguramente acabaremos con dos hembras dominantes y peleoneras. En la naturaleza vive en grupos conformados por la pareja reproductora y de 0 a 4 A. Ocellaris no reproductores. En cada grupo en la naturaleza existe una jerarquía basada en el tamaño: La hembra siempre es la más grande del grupo, el macho reproductor es el que le sigue en tamaño y los machos no reproductores son progresivamente más pequeños, conforme desciende la jerarquía. No se sabe a ciencia cierta por qué los machos no reproductores continúan viviendo en grupo con la pareja reproductora. No pueden tener oportunidades para reproducirse, como ocurre con los no reproductores en grupos de otros animales, porque sus gónadas no son funcionales. Tampoco pueden considerarse ayudantes de crianza o niñeros, porque se ha demostrado que su presencia no incrementa de ninguna manera el éxito de las puestas de la pareja reproductora. Estudios recientes (2004) sugieren que simplemente están en espera, para ocupar el territorio de la pareja reproductora, por ejemplo la anémona. Cuando viven asociados a la pareja reproductora tienen más oportunidades de asegurarse un territorio. El desarrollo del pez desde alevín a adulto depende de la jerarquía, y puede ser descrito como dependiente de la densidad. La agresión está involucrada en estas pequeñas familias, aunque generalmente no entre los machos y las hembras. La agresión generalmente se da entre los machos. El macho más grande suprime el desarrollo del macho que le sigue en tamaño, y así sucesivamente, hasta llegar al macho más pequeño, que es desalojado de la anémona. En cada anémona, la hembra es la que regula la población, dado que el espacio para los demás en la anémona es directamente proporcional al tamaño que tenga ella (el cual eventualmente alcanzará su máximo), así que ella controla el tamaño de los demás. Los A. Ocellaris son peces muy competitivos y esto causa que los más pequeños presenten retraso en su crecimiento. Un A. Ocellaris puede ascender en la jerarquía del grupo retando a su dominante, aunque es raro que suceda pues mantienen perfectamente definida la diferencia del tamaño entre cada individuo adyacente en la jerarquía.

Estos peces pueden reproducirse en cautiverio, pero primero es necesario tener una pareja formada y establecida.
Depositan la puesta de huevos sobre una amplia variedad de objetos. Desde las rocas vivas, la base de algún coral, pedazos de PVC e incluso pequeñas macetas de plástico.

 

PRECIO: $250

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